sábado, 4 de febrero de 2017

CERRAMOS EL CÍRCULO: del absolutismo académico, al magisterio del alumno!

juandon




Cuando estábamos en el colegio, jamás olvidamos que el profesor tenía el poder absoluto de poner las notas y aprobar o suspender a los alumnos. Tal vez cuando no exista esa relación, les sea más sencillo conectar con los intereses reales de sus clientes, los estudiantes ( Los aprendices de hoy son diferentes de los estudiantes que era de nuestro sistema creado para educar. Los nuevos aprendices digitales están inmerso en la tecnología y que esperan utilizar herramientas digitales como parte de su experiencia educativa. la investigación basada en el cerebro proporciona evidencia de que la actual generación de estudiantes se “conecta” son de forma diferente que las generaciones anteriores.

Hoy ya no es posible solo hablar de educación, bueno si es posible si actuamos des de o posiciones reduccionistas o no queremos entender la complejidad de nuestra sociedad, hacerlo así significa trabajar y darnos solo una “oportunidad” en aspectos muy concretos dejando de lado otros escenarios, otras competencias, habilidades etc… que necesitamos para vivir y que debemos tener presente en nuestras vidas des de siempre. Por eso hablamos que ni pedagogías ni tecnologías, naturalmente muchos no están en esta tesitura, otros se aproximan a ella, pero ya no es su tiempo y no es una manera de hablar, ni una utopía ni nada que se le parezca y sé que el SISTEMA no nos deja, bien, por eso estamos aquí, de lo contrario quien les escribe y habla cada día no lo haría).

Su labor consistía en impartir lecciones magistrales, recitar cantidades industriales de datos e información que atravesaban nuestro oído sin pasar por el cerebro y sin dejar huella ni impacto profundo. Por eso, no es que lo hayamos olvidado, es que nunca lo llegamos a aprender. La premisa era: Yo sé, tú no sabes, yo te cuento.

Hablaban y hablaban durante horas, durante días, durante años a legiones de alumnos diferentes pero que siempre se comportaban igual. Debe resultar duro saber de antemano que los alumnos que están enfrente no tienen apenas interés en aprender lo que el profesor tiene la obligación de enseñarles.

Hoy el profesor sigue haciendo el 95% del trabajo. El aprendizaje depende demasiado del profesor, y ya hemos comprobado en carne propia que hay profesores buenos y malos. Todavía no se tiene en cuenta la eficiencia de desarrollar una sola vez un contenido de calidad en lugar de que haya miles de profesores impartiendo sus propios cursos una y otra vez, año tras año. (los contenidos de calidad pueden ser estadarizados, eso si, flexibles y adaptables en todo momento a la diversidad del alumnado-inclusividad-)



Para cerrar el círculo, tratamos de medir el conocimiento de los alumnos a través de exámenes. Nosotros los alumnos nos limitábamos a escuchar callados durante horas, tratar de no dormirnos, memorizar lo necesario para aprobar el examen y continuar avanzando. Éramos meros asistentes, casi nunca participantes. Nadie nos preguntó jamás por nuestros intereses, por nuestras necesidades, casi nunca se trató de hacerlo entretenido. Curiosamente la educación es el el único negocio donde el cliente nunca tiene la razón.


Al cabo de pocos meses, habíamos olvidado casi todo lo “aprehendido” y lo poco que recordábamos, éramos incapaces de encontrarle aplicación práctica. ¿Integrales y derivadas? ¿Latín? ¿Trigonometría? ¿las leyes de Mendel? ¿la tabla de los elementos? Y sin embargo ¿donde aprendemos comunicación, relaciones sociales, a razonar, a hablar en público y presentar y defender nuestras ideas ante otros? Ese tipo de cosas solo se aprenden con mucha práctica. Pensar que esta labor del profesor es enseñar y esta actividad de alumno es aprender es una ilusión. Y para un profesor vocacional es simplemente frustrante.


Internet ha favorecido el acceso de la información y facilitado su distribución. La educación viene a nosotros. Anytime, anywhere. Genial. Lo grave es que el problema continúa siendo el mismo. La versión online se limita a virtualizar lo presencial. El alumno sigue siendo el mismo espectador que era antes y además ahora está solo, con un artefacto tecnológico por medio (el ordenador) y las autopistas de la información que rara vez se comportan como tales.
Por si fuera poco, la mayor parte de los contenidos dejan mucho que desear, al igual que ocurre con la mayoría de los cursos presenciales. La calidad de los contenidos no se mide por la cantidad de diapositivas ni por el número de páginas de los manuales al igual que una película no es buena en función de sus efectos especiales o su duración. Nada de esto es sinónimo de aprendizaje. Por tanto ¿de qué nos sirve tener acceso fácil y rápido a unos contenidos pobres?

Lo peor de esta herencia milenaria es que se genera una inercia de asumir el aprendizaje como algo externo, que viene de fuera y donde nosotros no somos auténticos los protagonistas ni responsables.
Por eso, cuando queremos aprender algo nuevo, automáticamente pensamos en conceptos artificiales como escuelas, aulas, cursos, asignaturas, exámenes donde esperamos que un profesor nos explique cómo son las cosas. Y todos sabemos que describir una situación jamás sustituye el vivir esa situación en primera persona.Somos lo que hemos vivido y por tanto experimentado y almacenado e indexado en nuestra memoria. Ni más ni menos.

El refrán “Del dicho al hecho hay un gran trecho” lo refleja perfectamente. El e-learning no consiste solamente en navegar por Internet o en descargar contenidos o acceder a diferentes recursos. Aprender a través de un ordenador no tiene nada que ver con aprender en el aula, es más complicado, a priori, hay más obstáculos que tener en cuenta, es un medio diferente que exige enfoques diferentes.

Resulta llamativo comprobar como todas las facultades de pedagogía se dedican a perpetuar el sistema. Se estudia y se ensalza el constructivismo pero los profesores que salen de las universidades siguen comportándose como bustos parlantes, preocupados sobre todo de investigar y publicar. Sin embargo cada día parece más obvio lo importante que resulta para un profesor ser capaz de guiar y aconsejar a los alumnos, enfrentar diferentes problemas “psicológicos” (vivimos la era de las enfermedades mentales, ya no trabajamos con el cuerpo) y manejar alumnos/personas en situaciones muy complejas.

Como dijo John Dewey hace ya mucho tiempo: Que la educación no es un asunto de narrar y escuchar sino un proceso activo de construcción es un principio tan aceptado en la teoría como violado en la práctica.

Cualquier proveedor de productos o servicios que opera en nuestro universo experimenta y evalúa constantemente sus resultados para tratar de ofrecer aquello que satisface las necesidades de sus usuarios/clientes. Los coches, los ordenadores, la salud, el transporte, pongan el ejemplo que quieran y verán cómo han evolucionado durante los últimos 50 años, su calidad ha mejorado enormemente, su precio ha disminuido, etc. Sin embargo ¿cuanto ha cambiado la educación en los últimos siglos? Otra aberración más de un sistema desfasado.

Primera característica:

El feedback:  (Feedback es una palabra del inglés que significa retroalimentación; podemos utilizarla como sinónimo de respuesta o reacción, o, desde un punto de vista más técnico, para referirnos a un método de control de sistemas.
En este sentido, el feedback puede ser la reacción, respuesta u opinión que nos da un interlocutor como retorno sobre un asunto determinado: “Presenté mi informe a los accionistas y el feedback fue muy positivo)"

En mi opinión, la primera tarea fundamental de cualquier profesor es ofrecer feedback adecuado. Es decir, entregar al alumno información pertinente sobre lo que está haciendo de manera que le permita entenderlo e incorporarlo (integrarlo en su cuerpo) como parte de su experiencia personal y vital. Pero para que haya feedback, es condición sine qua non que el alumno tenga un proyecto que realizar, un contexto de trabajo, un rol que desempeñar, objetivos que cumplir, actividades, tareas, problemas, errores. ¿Ocurre esto a menudo? Rara vez.

Para dar feedback, el alumno se tiene que estar cuestionando algo y esto exige compartir la experiencia con compañeros que también se lo cuestionan y expertos disponibles para ayudarle. Expertos que les están ayudando a HACER algo. Un experto sabe muchas veces lo que funciona pero sobre todo lo que no funciona, el conocimiento negativo. En realidad, dar feedback es lo más importante que los padres aportan a esos niños pequeños que mencionábamos antes.



Es
evidente que actualmente ya existe gran cantidad de software y
contenidos que cubrirán casi todas las áreas del conocimiento
habidas y por haber. Por eso, la responsabilidad principal de los
tutores no consistirá en ser expertos en sus asignaturas, algo que
ayudar en el aprendizaje de habilidades sociales y de relación
los ordenadores ya suplen actualmente con mucha eficacia, sino en interpersonal, un ámbito donde la presencialidad juega un papel
sus enormes posibilidades.
crucial pero donde la virtualidad hace tiempo que nos ha demostrado
Trabajamos en equipos, vivimos en
familias, nuestras relaciones con los demás son una parte
fundamental de nuestra existencia. Si miramos alrededor nuestro
podemos valorar la importancia que tienen en nuestra vida las
relaciones que mantenemos con nuestra familia, con nuestros amigos,
con nuestros colegas de trabajo, con clientes, vecinos, compañeros
se resiente no es nuestro bienestar sino nuestro estar bien.
de deporte, de escuela. Cuando estas relaciones no funcionan, lo que


Si
uno echa un vistazo al retrato
robot del tutor virtual que definen los expertos, se encuentra casi
siempre con las mismas obviedades: Facilitador, dinamizador,
motivador, guía, acompañante.
Todos estos términos se manejan con demasiada superficialidad. ¿Qué
significa realmente dinamizar o motivar personas? ¿Es tan sencillo
los alumnos participen o recordándoles que para una fecha
como parece? ¿Consiste en enviar mails con regularidad pidiendo que determinada deben haber completado la unidad ?, eso sería
catastrófico, el
profesor debe ser un “provocador”,
leer entre líneas lo que cada alumnos demanda, necesita, le impide,
sus miedos frente al proceso educativo, sus angustias…debemos saber
resolver esto y estar a su lado, no darle una nota fría y ya está…





El único camino para generar valor y desempeñarse de manera óptima es cooperar con otros, dentro y fuera de la empresa, generar confianzas, co-laborar (trabajar juntos), crear redes, formar comunidades, construir alianzas. Las relaciones entre las personas son la clave para que esto ocurra y unas mejores relaciones hacen verdadero el dicho de que “el todo es mucho más que la suma de las partes”. La cooperación empieza a desplazar a la competition.


Les Luthiers tenían una ingeniosa frase: “Loimportante no es saber sino tener el teléfono del que sabe”. De un tiempo a esta parte, todo el mundo está de acuerdo en la importancia de la inteligencia emocional. El best seller de Goleman está en todas las estanterías de los directivos que se precien de serlo, sean de RRHH o no. Pero ¿donde está la IE en la formación? ¿y en el elearning?

   La vida se compone de situaciones reales donde tomamos decisiones, pocas veces racionales, y donde vivimos las consecuencias de dichas decisiones. Es un cúmulo de relaciones, conversaciones, ambigüedades, desacuerdos, mal interpretaciones, intuiciones y conflictos con seres humanos. Como dijo un viejo amigo mío en una memorable ocasión: Soy un ser analítico pero emocional. Los problemas que enfrentamos cotidianamente no vienen por la falta de conocimiento ni de capacidades o habilidades y no se solucionan por la vía racional. Ni la ciencia ni la tecnología resuelven los problemas humanos. Es una cuestión de relaciones, de convivencia, es decir de sentidos, emociones y esto no se trabaja en las aulas tradicionales ni en el e-learning tradicional, por eso la importancia novedosa del E-LEARNING-INCLUSIVO.
No debiésemos olvidar que el conocimiento está en la cabeza pero también en el corazón. Las personas aprendemos y compartimos cuando nosotros queremos (voluntad) y somos responsables de nuestras relaciones con otros.
La gente piensa a su manera y no “de la manera correcta”, piensa lo que quiere y como quiere. Las actitudes tienen un peso muy importante y eso no se relaciona con la racionalidad sino con la emocionalidad, el entorno cultural y con la calidad de las relaciones. En cualquier institución, se lleva un control exhaustivo de las materias primas, de los productos, de los datos que circulan por las redes e incluso de las personas pero rara vez de las conversaciones entre esas personas.
La conversación es posiblemente una de las muestras máximas de la inteligencia humana y sino piensen en lo simple que resulta programar un ordenador para que juegue al ajedrez o realice cálculos laboriosos y lo complicado que resulta diseñar una ordenador capaz de mantener un dialogo coherente e “inteligente”.
Conversar no es intercambiar información para tomar decisiones. Conversar, como proclama Maturana, es construir y transformar la realidad junto con el otro, sin ánimo de convencerle con argumentos que buscan la verdad. Desde este prisma es donde escuchar se torna en capacidad decisiva, un escuchar activo donde lo importante es hacerse cargo de los intereses y necesidades del otro, en nuestro caso, del alumno.
En este ámbito adquieren un valor decisivo aspectos como la gestión de uno mismo (autoconfianza, integridad o autocontrol) y la gestión de relaciones con otros (el trabajo en equipo, el liderazgo, la comunicación o la multiculturalidad). Toda esta realidad, este mundo en red y al mismo tiempo enredado, exige que el tutor sea proactivo y nunca reactivo, AUNQUE ESTA ÚLTIMA FACETA SE DEBE PREVEER SIEMPRE PARA CASOS DE EMERGENCIA Y NUNCA DEJARLO POR SI ACASO…


Su misión fracasa si no logra el objetivo de que el alumno aprenda a hacer y no a aprobar exámenes. Debe ser especialmente diestro en sintonizar con personas, detectar estados de ánimo y sensibilidades y, como se dice en el mundo del deporte, ser muy hábil a la hora de “leer los partidos”.
El aprendizaje, la colaboración o la confianza no suceden sin más y de manera automática. Hay que provocarlo, inducirlo, alimentarlo, fomentarlo, crear las condiciones idóneas para que ocurra y sobre todo mimarlo y cuidarlo para que se perpetué. Para lograrlo, el tutor tiene que desarrollar esa labor intangible guiando a los alumnos hacia los recursos, hacia los contenidos, hacia los expertos. En términos de marketing hablaríamos de Fidelización. ¿Cómo le demuestro al alumno que mi soporte y mi colaboración le dan un valor añadido fundamental a su aprendizaje? Tenemos que aprovechar algunos beneficios de la virtualidad donde por regla general, el alumno participa más (no tiene vergüenza de levantar la mano en clase), tiene más tiempo para reflexionar y analizar lo que va a preguntar u opinar y además queda registro escrito de todo.


En este nuevo ámbito ocurre una transformación profunda porque ya no importa que el profesor sea el que más sabe de un tema determinado, ya no es el depositario único de todo el conocimiento. Importa sobre todo que desempeñe ese rol de tutor socrático, que propone la duda, la autorreflexión y el descubrimiento personal. Aunque en su momento no lo considerásemos así, el mejor profesor no era el que nos daba la respuesta correcta sino quien nos ayudaba a que la encontrásemos por nosotros mismos.
En el desempeño de esta función vamos a encontrar cada vez más tutores provenientes del mundo profesional que del académico, con la ventaja de que los tutores virtuales, al igual que los alumnos, pueden realizar su trabajo con independencia del lugar físico y eso abre enormes posibilidades para contar con los mejores expertos donde quiera que se encuentren.


los mejores tutores virtuales vienen del mundo de la ermpresa no de la educación presencial)
Ahora bien, un buen profesional no es automáticamente un buen profesor y un buen profesor presencial tampoco es un buen formador on line Un profesor debe Aprender a Enseñar para luego Enseñar a Aprender (y no tanto ser el mejor experto en su materia).
Un alumno debe Aprender a Aprender y en cierta manera a Desaprender. Para aprender hay que soltar y abandonar la certidumbre. Si pienso que no necesito saber y que el que tengo enfrente no tiene nada que enseñarme, entonces no le escucho ya que solo quiero que confirme lo que pienso. Por tanto NO reflexiono, no me hago preguntas y por tanto NO aprendo por que me domina la soberbia, se bloquea el interés, la innovación y el aprendizaje. Innovar significa cambiar y no clonar que es lo que venimos haciendo durante siglos.
Desaprender no significa olvidar todo lo aprendido, todo el camino recorrido hasta la fecha, significa estar abierto a reconocer lo que sigue siendo válido y lo que hay que adaptar. Abierto a poner en duda. Todos hablamos desde lo que hemos adquirido de otras personas que hemos conocido, somos una combinación de esas personas, muchos de cuyos valores retenemos. Por tanto el primer requisito es querer aprender, hay que mantener viva la capacidad de sorprenderse.
Los tutores serán seleccionadores y filtradores de información, facilitadores del feedback adecuado y se les valorará mas por saber enseñar que por su conocimiento de una material específica. Los alumnos acabarán siendo verdaderos Infotectives corriendo siempre el riesgo de caer en la sobredosis de información conocida como: Infoxicación.




Ante esta avalancha, apoyarnos solamente en nuestra memoria ya no basta aunque nos sirve de inestimable ayuda. Los buenos maestros alientan la experimentación y a no tener miedo al error y reconocerlo como oportunidad para mejorar y aprender, considerándolo como un derecho fundamental del ser humano. “Perdiendo aprendí: más vale lo que aprendí que lo que perdí”.Y es en esta labor donde tiene realmente sentido aquello de guiar, escuchar, motivar, aconsejar, preguntar, moderar, impulsar, animar y facilitar. El tutor virtual es responsable por tanto de garantizar la colaboración, cooperación, compartición, construcción, comunicación, cohesión y dinamización. Son agentes y campeones del cambio, portavoces de esta desconocida cultura de compartir. Debemos tener presente que en cierta manera, la Web fue concebida en sus inicios como un proyecto para la gestión del conocimiento y compartición de información …
La información se transmite por las redes, el conocimiento se construye por la educación y por eso los tutores siempre tendrán un rol esencial escuchando, motivando, preguntando, acompañando, facilitando a través de ese nuevo concepto de conversación.
Muchos entornos de aprendizaje basan su estrategia en crear una comunidad, colocar tutores, foros, chats, bibliotecas, contenidos, etc. La comunicación tiene una enorme importancia en este proceso. Pero más que la comunicación es el diálogo, el intercambio que me hace reflexionar acerca de lo que el otro me dice, compararlo con mi propia opinión y construir una respuesta.


¿Qué nos deparará el futuro?
Seamos conscientes de que estamos hablando de un cambio drástico y por tanto realmente complicado. Le estamos pidiendo al profesor que ceda su protagonismo, renuncie a su autoridad y desempeñe un rol para el que nadie le ha preparado, incluyendo al mismo tiempo una dolorosa revolución tecnológica. Creo que todos reconocemos que los profesores juegan un papel crucial. Pasan más tiempo con los niños que los propios padres y tienen en sus manos la enorme responsabilidad de co-educarlos. Sin embargo apenas se les dan herramientas y recursos y en la práctica no les reconocemos ese papel esencial.

La conclusión es clara: No podemos seguir enseñando las mismas cosas y de la misma manera. La educación y la formación son aburridas, demasiado serias y dejan escaso margen al entretenimiento. Los profesores deben jugar un papel diferente, y que será más importante que el que han desempeñado hasta ahora porque la información y conocimiento que antes transmitían, hoy ya están disponibles en múltiples formatos. En lugar de estar encerrados en un aula, participarán en el diseño de cursos y simulaciones, en la construcción de plataformas, de herramientas de autor, en la tutorización, seguimiento y evaluación de alumnos, en la selección de contenidos, en el diseño de itinerarios formativos y curriculums, en la gestión de conocimiento, en los equipos de desarrollo de productos. Este panorama tiene también sus peajes.


El tutor tiene que aceptar que efectivamente los alumnos saben más que ellos en algunas cosas y que por tanto en ocasiones los roles se intercambian y ello posibilita una inmejorable oportunidad para aprender. Debe también comprender que se trata de enseñar a las personas a pensar y que para esto tenemos que inducirles objetivos, hacer que fallen las expectativas, ayudarles entender porque y facilitarles herramientas para que corrijan su teoría y aprendan. En un curso bien diseñado, un alumno habrá tenido éxito, y por tanto un tutor también, si ha aprendido a HACER (desempeño) y no solo a saber (información). Sin perder de vista que lo importante es lo qué necesita saber el alumno y lo qué le interesa, no lo mucho que sepa el profesor. Es una oportunidad única de revalorizar el esencial rol social de los profesores, hoy en día fuertemente desprestigiado y desprotegido y para ello E-LEARNING-INCLUSIVO, nos ayuda.

Para finalizar quiero dejar una pregunta simple y una reflexión en el aire:
       a)¿Cuantos profesores/tutores, directores de formación o directores generales involucrados en estos asuntos han hecho un curso de e-learning como alumnos? 
           b)¿Y cuantos estarían dispuestos a cursar uno teniendo la posibilidad de hacer un curso presencial? 
Se sorprenderán con la respuesta y es que, como dice un conocido refrán: no es lo mismo predicar que dar trigo.
La tarea que tenemos por delante es, al mismo tiempo, un reto tentador y una aventura gigantesca. Quiero creer que caminamos hacia una sociedad de hombres más libres, de personas cada vez más autónomas y más capaces de tomar el control de sus vidas. Antes se educaba para aprender a obedecer y luego trabajar en una fábrica/empresa donde seguir obedeciendo. Hoy queremos personas emprendedoras, que piensen por si mismas y para lograrlo hay que enseñarles de otra manera, entregarles todo el poder. Para guiar y controlar su vida no podrán dejar nunca de aprender, no hay garantía alguna de que lo que hoy les sirve mañana siga siendo útil. Pero esto significa que si unos ganan libertad y control, otros la pierden y ya sabemos lo humanamente complicado que resulta renunciar al poder. Los tomadores de decisiones, las personas que dirigen empresas, sistemas educativos y gobiernos y que lo harán todavía durante bastantes años nacieron, crecieron y se educaron en un modelo tradicional. No tuvieron contacto con un ordenador hasta que empezaron a trabajar y tienen, con honrosas excepciones, un concepto poco innovador y moderno del aprendizaje. Tengamos esto siempre presente para moderar el optimismo que en ocasiones se desborda.
Por último y para no generar falsas expectativas, hay que advertir que no van a aprender gran cosa por leer este artículo. Como mucho, me conformo con que encuentren algunas ideas inspiradoras y otras provocadoras pero poco más. 

Y las razones son simples:

En pocas semanas se olvidarán de la mayor parte de lo que lean. Además no se aprende en fecha fija sino cuando se necesita para resolver algún problema (just in time). Y lo realmente importante son las preguntas que surjan en sus cabezas cuando lean estás paginas, preguntas que muchas veces quedarán sin respuesta. Por tanto, les recomiendo que recopilen y contrasten tan amplio espectro de opiniones sobre el tema como sea posible en lugar de fiarse de un solo experto, institución, informe …AH, Y PIENSEN QUE LOS VERDADEROS “EXPERTOS” en la nueva formación y educación son los alumnos-usuarios y si no lo creemos así caeremos en los mismos “pecados” que hemos tenido de forma endémica, creer que el papel del maestro es el principal y que a golpe de exámenes y notas controlará todo el proceso,; craso error como hemos comentado, por todo ello ni la evaluación, ni los contenidos, ni siquiera las metodologías…, son ya lo más importante, la nueva era de FORMACIÓN-EDUCACIÓN, pasa por el protagonismo único del ALUMNO-USUARIO, y es a partir de éste que debemos organizar toda una puesta en escena que vaya en busca de “su” beneficio,.
Si esto se produce, también llegará el buen hacer  de todo el proceso (objetivos, contenidos, metodologías, evaluaciones,….), y si bien ,es como el mundo al revés, pero es que realmente se tiene que hacer así, lo pasado pasado está, conservaremos lo bueno que ha tenido pero instauraremos un nuevo “reino”, el del alumno-usuario, es su tiempo, su época, y es por esta por la que debemos luchar, él es el NUEVO REY y los  “subditos” debemos crear, pensar,..para que nuestro rey esté bien, ya que si él lo está, los demás también lo estaremos, y en esto nos basamos en el nuevo y moderno E-LEARNING-INCLUSIVO.
juandon

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